Trabajaron juntas en un bar y años después descubrieron que eran hermanas dominicanas

hace 20 horas

Noticias República
Estados Unidos

Una bandera dominicana tatuada en el brazo terminó conectando una historia familiar que permaneció oculta durante años entre dos jóvenes adoptadas.

Cassandra y Julia crecieron en Connecticut, en el noreste de Estados Unidos, sin imaginar que compartían mucho más que sus raíces dominicanas.

Ambas fueron adoptadas cuando eran bebés y durante gran parte de sus vidas buscaron respuestas sobre sus familias biológicas.

Las jóvenes se conocieron trabajando juntas como camareras en un bar llamado The Russian Lady, donde comenzaron una amistad inesperada.

Según relataron, una de las primeras cosas que llamó la atención entre ambas fue que las dos llevaban tatuada la bandera dominicana.

Cassandra tenía el símbolo patrio en uno de sus brazos, mientras Julia llevaba el suyo tatuado en la espalda desde los 22 años.

Con el tiempo descubrieron que ambas habían sido adoptadas en República Dominicana y comenzaron a bromear diciendo que parecían hermanas.

Personas cercanas también comentaban el parecido físico entre las dos jóvenes, aumentando todavía más las sospechas sobre un posible vínculo familiar.

Aunque revisaron documentos de adopción, inicialmente no encontraron datos que confirmaran una relación biológica entre ambas.

Años después, Cassandra recibió un kit de pruebas genéticas como regalo y comenzó una nueva búsqueda sobre sus orígenes familiares.

La investigación la llevó hasta familiares biológicos en República Dominicana y posteriormente logró contactar a su padre, Adriano Luna Collado.

Durante ese proceso, otra mujer llamada Molly aseguró que Cassandra y Julia podrían estar relacionadas debido a coincidencias encontradas en documentos.

Finalmente, Cassandra decidió realizar una prueba genética junto a Julia luego de recorrer varias horas en automóvil para reencontrarse con ella.

Tras semanas de espera, los resultados confirmaron que ambas eran hermanas biológicas, provocando una fuerte emoción entre las dos familias.

Posteriormente viajaron juntas hacia República Dominicana, donde fueron recibidas por familiares que las esperaban con camisetas y abrazos.

Según contó Adriano Luna Collado, reencontrarse con sus hijas se convirtió en uno de los momentos más felices de toda su vida.

Subir