Dominicano admite en EE. UU. que lavó dinero de una estafa que afectó a adultos mayores
hace 2 horas

Noticia República
Pittsburgh, Pensilvania.
Un ciudadano dominicano residente en Cleveland, Ohio, se declaró culpable ante un tribunal federal de Estados Unidos de un cargo de conspiración para el lavado de dinero relacionado con una red criminal que ejecutaba una estafa telefónica dirigida a adultos mayores, informó la Fiscalía Federal para el Distrito Oeste de Pensilvania.

El acusado, Luis Alfonso Bisonó Rodríguez, de 35 años, admitió su responsabilidad ante la jueza federal Nora Bary Fischer por su participación en una organización que, según las autoridades, operaba desde la República Dominicana y ejecutaba el fraude conocido como la "estafa de los abuelos".

De acuerdo con los documentos judiciales, la organización contactaba por teléfono a personas de edad avanzada haciéndose pasar por un familiar, generalmente un nieto, que supuestamente enfrentaba una emergencia y necesitaba dinero de manera urgente para pagar una fianza o resolver un problema legal.
Las víctimas retiraban el dinero de sus cuentas bancarias y lo entregaban a conductores de plataformas como Lyft y Uber, quienes, sin saber que se trataba de un fraude, transportaban el efectivo hasta integrantes de la organización, incluso cruzando fronteras estatales.

Las autoridades indicaron que Bisonó Rodríguez recibía el dinero obtenido mediante el engaño y posteriormente lo lavaba a través de depósitos en instituciones financieras o mediante transferencias hacia la República Dominicana, con conocimiento de que los fondos provenían de actividades ilícitas.

La audiencia para conocer la sentencia fue programada para el 9 de septiembre de 2026. El cargo contempla una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de 500,000 dólares, o ambas sanciones, aunque la condena definitiva será determinada por el tribunal conforme a las Directrices Federales de Sentencia y los antecedentes del acusado.
El caso está a cargo del fiscal federal adjunto Brendan T. Conway y fue investigado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), con el apoyo del Departamento de Policía de Parma, en Ohio, y seis departamentos de policía del oeste de Pensilvania.

