Pascua 2026: lo que ocurrió el Viernes Santo y su significado
hace 2 semanas · Actualizado hace 2 semanas

Noticias República
Sevilla, España
El Viernes Santo de 2026 volvió a colocar en el centro de la fe cristiana uno de los momentos más recordados: la pasión y crucifixión de Jesús de Nazaret, según los relatos evangélicos que sustentan la tradición religiosa.
La jornada, marcada por el recogimiento, se desarrolla dentro de la Semana Santa, periodo donde se evocan los episodios finales de la vida de Jesús, con actos litúrgicos, procesiones y expresiones culturales en distintos países.
En este día, la tradición señala que Jesús fue arrestado, juzgado por Poncio Pilato y posteriormente condenado a la crucifixión, tras ser acusado de proclamarse como rey, en un contexto de tensión religiosa y política.

El relato bíblico describe que fue sometido a humillaciones, despojado de sus vestiduras y obligado a cargar la cruz hasta el Monte Gólgota, donde fue ejecutado junto a otros dos hombres señalados por delitos.
Durante el Viernes Santo, la Iglesia católica no celebra misa, y en su lugar realiza la Liturgia de la Pasión del Señor, donde se leen los pasajes del Evangelio y se lleva a cabo la veneración de la cruz.
Además, se mantiene la tradición del ayuno y la abstinencia, como acto simbólico de penitencia, mientras los fieles participan en el Vía Crucis, recorrido espiritual que revive las etapas del camino de Jesús hacia su crucifixión.
Este día se distingue por el silencio, la sobriedad y el uso del color rojo en la liturgia, en alusión al sacrificio representado en los textos sagrados y en las manifestaciones públicas de fe.
La Semana Santa continúa con otras fechas clave, como el Domingo de Ramos, que recuerda la entrada en Jerusalén, y el Jueves Santo, que conmemora la Última Cena y el arresto de Jesús.
El ciclo concluye con el Domingo de Pascua, que celebra la resurrección, considerado el hecho central de la fe cristiana y una de las festividades más importantes del calendario religioso.
En ese escenario, las iglesias y comunidades mantienen celebraciones como vigilias, procesiones y reuniones familiares, mientras se preservan tradiciones como el intercambio de símbolos pascuales y actos litúrgicos establecidos.
