La llamada al 911 que estremeció el juicio de Lindsay Clancy y reavivó el caso de sus tres hijos

hace 2 horas

Noticias República

Estados Unidos

El juicio contra Lindsay Clancy volvió a captar la atención en Estados Unidos luego de que un jurado escuchara la llamada al 911 realizada por su entonces esposo, Patrick Clancy, tras regresar a su vivienda y encontrar a sus tres hijos sin vida.

La grabación, reproducida durante la audiencia, se convirtió en una de las pruebas más impactantes del proceso judicial.

En el audio, Patrick intenta comunicarse con su esposa, quien estaba gravemente herida en el patio de la casa después de caer desde una ventana del segundo piso.

Instantes después entra nuevamente a la vivienda para buscar a los niños y, al encontrarlos en el sótano, rompe en llanto mientras informa al operador de emergencias sobre lo ocurrido.

El caso, ocurrido en enero, gira en torno al estado mental de Lindsay Clancy al momento de los hechos.

La defensa sostiene que padecía psicosis posparto y trastorno bipolar, además de que los medicamentos recetados tras el nacimiento de su tercer hijo habrían agravado su condición. Según sus abogados, ese día aseguró haber escuchado una voz que le ordenaba hacerles daño a sus hijos.

La fiscalía, por su parte, sostiene que la exenfermera actuó de manera deliberada y debe responder penalmente por lo sucedido.

Los fiscales argumentan que la acusada habría pedido a su esposo salir de la vivienda para comprar alimentos y medicamentos, lo que, según la acusación, le permitió quedarse sola con los menores.

Durante su declaración,  relató que al regresar encontró un silencio inusual en la casa. Tras buscar a los niños en distintas habitaciones, halló sangre en el dormitorio principal y una ventana abierta. Luego encontró a su esposa herida, quien le indicó que los menores estaban en el sótano, aunque no le dijo cuál era su estado.

Patrick Clancy
 Patrick Clancy

El jurado también observó evidencias presentadas por la fiscalía, entre ellas las prendas que vestían los tres menores y notas escritas por Lindsay Clancy sobre su salud mental y los tratamientos que seguía.

La defensa busca demostrar que la acusada mantenía un seguimiento constante de su condición y que había manifestado en repetidas ocasiones la presencia de "pensamientos horribles".

Según se informó, si el jurado determina que Lindsay Clancy es culpable, podría recibir cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. En caso de concluir que no era penalmente responsable por su estado mental, sería ingresada en un centro estatal especializado en salud mental.

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