Del callejón en RD a crear la franquicia Salon 809 en EE. UU.

hace 1 mes

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Washington D.C., Estados Unidos

Desde un estrecho callejón del sector El Caliche en Santo Domingo hasta dirigir una cadena de salones en Estados Unidos, la dominicana Jeimy Flournoy relata el camino que la llevó a construir su propio negocio tras emigrar siendo adolescente.

La empresaria llegó a Washington D.C. cuando tenía 16 años, enviada por su familia con el objetivo de estudiar y buscar oportunidades. Provenía de una vivienda de madera ubicada en un callejón del sector capitalino, una realidad marcada por limitaciones económicas.

Antes de establecerse en territorio estadounidense, Flournoy también pasó aproximadamente un año en Puerto Rico, luego de que su padre gestionara documentos para que ella y sus hermanos pudieran viajar y residir en territorio bajo jurisdicción de Estados Unidos.

Con el tiempo regresó a Santo Domingo, pero posteriormente su madre decidió enviarla nuevamente al extranjero, esta vez a vivir con una tía paterna en Washington D.C., con la meta de que continuara sus estudios y construyera un futuro diferente.

A los 17 años decidió independizarse y alquiló una habitación, pagando la mitad de su salario. En ese período trabajaba en empleos de medio tiempo mientras estudiaba, aun sin dominar el idioma inglés.

Yo trabajaba de 6 a 10 de la noche. Yo limpiaba baños, sacaba basura… ese era mi trabajo”, recordó al describir la rutina que mantuvo durante varios años entre estudios y labores nocturnas.

Durante ese período su jornada se dividía entre clases por la mañana, trabajo en las tardes o noches y descanso en una pequeña habitación alquilada. Ese ritmo se mantuvo durante cerca de tres años mientras terminaba la secundaria.

Posteriormente ingresó al Montgomery College, donde obtuvo un título como asistente legal. Durante esa etapa conoció a quien más tarde se convertiría en su esposo, con quien formó su familia.

La dominicana también trabajó 11 años para el gobierno federal de Estados Unidos, ocupando funciones administrativas en el Departamento de Justicia y en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Años después, un accidente cambió su rumbo profesional. Con el dinero recibido y los ahorros acumulados decidió emprender y abrir su propio negocio en el sector de la belleza.

En 2015 inauguró su primer establecimiento en Maryland, con el objetivo de crear un salón que combinara técnicas dominicanas con una estructura empresarial formal y una experiencia enfocada en el cliente.

Con el crecimiento del negocio, Flournoy decidió abandonar su trabajo en el gobierno y dedicarse completamente al emprendimiento. Con el tiempo abrió un segundo local y comenzó a desarrollar su marca.

El proyecto evolucionó hasta convertirse en Salon 809, una marca que la empresaria describe como la primera franquicia de salón dominicano en Estados Unidos, con varias ubicaciones y nuevos proyectos en desarrollo.

Según explicó, el modelo de franquicia permitirá expandir el concepto sin administrar directamente cada local, aunque todos deberán cumplir con los estándares y lineamientos establecidos por la empresa.

Tras recibir recientemente las llaves de un nuevo local, la empresaria trabaja en la apertura de su tercer salón corporativo, mientras un cuarto establecimiento bajo el modelo de franquicia está previsto en Carolina del Norte.

En ese escenario, la dominicana también proyecta llevar la marca a República Dominicana, donde ya adquirió un local en Punta Cana que, según lo planificado, estaría listo para operar en 2028.

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