Bad Bunny gana álbum del año y lidera protesta migratoria en Grammy

hace 4 meses

Noticias República
Los Ángeles, EE.UU.

Bad Bunny marcó un momento sin precedentes en la historia de los Premios Grammy al convertirse en el primer artista latino en recibir el galardón a álbum del año en más de seis décadas de existencia del evento. La victoria fue por Debí Tirar Más Fotos, su sexto trabajo discográfico, descrito como un retrato íntimo del legado musical de Puerto Rico, cargado de nostalgia, duelo y fuerza emotiva.

La ceremonia estuvo marcada por un tono de protesta colectiva, con decenas de artistas pronunciándose contra la política migratoria del gobierno estadounidense. Benito Ocasio, nombre real del artista puertorriqueño, aprovechó su momento para dedicar el triunfo a los inmigrantes que “dejan su hogar para perseguir sus sueños”, con lágrimas en los ojos y una voz entrecortada que conectó con el público.

Minutos antes, al recibir el premio al mejor álbum de música urbana, lanzó una consigna directa contra las redadas migratorias al exclamar: “¡Fuera ICE!”, evocando los recientes incidentes de tensión en Minneapolis. Denunció los estigmas hacia los inmigrantes con una frase que retumbó en la sala: “No somos salvajes, ni extraterrestres, somos humanos y somos estadounidenses”.

La cantante Olivia Dean, reconocida como mejor artista nueva, también alzó su voz en defensa de los inmigrantes. Reivindicó su origen como nieta de una integrante de la generación Windrush, afirmando con firmeza que “somos el resultado de la valentía, y esa valentía merece ser celebrada”. Estrellas como Kehlani, Gloria Estefan y Billie Eilish también mostraron respaldo, luciendo insignias con la frase "ICE out" sobre la alfombra roja.

Billie Eilish, junto a su hermano Finneas, se alzó con su tercer Grammy a canción del año por Wildflower, destacando el poder de la protesta como herramienta social. “Nuestras voces importan, la gente importa”, dijo al recibir el trofeo, consolidando su presencia como referente generacional de la música con mensaje.

La gala, conducida por Trevor Noah, no escapó de la controversia. El presentador ironizó sobre las relaciones del expresidente Donald Trump con el fallecido empresario Jeffrey Epstein, provocando una respuesta directa de Trump, quien negó cualquier vínculo y amenazó con demandarlo. La tensión aumentó cuando Trump calificó a Noah como “patético, sin talento y tonto”.

En lo musical, Kendrick Lamar impuso un nuevo récord al superar a Jay-Z como el rapero con más Grammys tras ganar mejor álbum de rap con GNX y grabación del año por Luther, una emotiva colaboración con SZA que incluyó un homenaje a Luther Vandross. El rapero reveló que soltó “una lágrima” al obtener el permiso para samplear la voz del cantante.

Una escena confusa se vivió con Cher, quien recibió un homenaje por trayectoria y debía presentar disco del año, pero se retiró del escenario antes de tiempo. Al regresar, leyó mal la tarjeta del ganador, generando un momento de desconcierto antes de que se confirmara la victoria de Lamar y SZA.

Lady Gaga se alzó con su Grammy número 16 tras ganar mejor álbum pop por Mayhem. La estrella aprovechó su discurso para llamar a las mujeres a defender su visión creativa en estudios dominados por hombres: “Luchen por sus canciones y asegúrense de que se les escuche con fuerza”, afirmó con energía.

El fenómeno del K-Pop también hizo historia: Golden, tema de la cinta KPop Demon Hunters, fue la primera canción del género en ganar un Grammy, llevándose el premio a mejor canción para medios visuales. Sin embargo, otras aspirantes como Rosé y el grupo Katseye no lograron imponerse en sus respectivas categorías.

Durante el bloque dedicado a nuevos talentos, brillaron artistas como Lola Young, quien regresó tras una pausa de salud mental, y Sombr, un indie de Nueva York con estética estrafalaria. También actuó el grupo Katseye, cuya presentación llevó a los espectadores desde los camerinos hasta el escenario principal.

En otro segmento, Justin Bieber sorprendió con una actuación minimalista de Yukon, vestido únicamente con ropa interior, mientras Bruno Mars optó por elegancia total en traje rojo. Lady Gaga, por su parte, lució un tocado en forma de jaula y pantalla de lámpara para interpretar Abracadabra, ganadora de mejor canción pop.

El homenaje a leyendas incluyó presentaciones de Reba McEntire, quien debutó en los Grammy con Trailblazer, y un tributo a Brian Wilson a cargo de Bruce Springsteen. La sección In Memoriam también reconoció a figuras como Jimmy Cliff, Connie Francis, Gwen McCrae y Roy Ayers.

Un bloque especial rindió tributo a Ozzy Osbourne, con participación de Post Malone, Slash, Duff McKagan y Chad Smith, interpretando el clásico War Pigs. Desde la primera fila lo observaban su esposa Sharon Osbourne y sus hijos Jack y Kelly, visiblemente emocionados.

En la parte final, Lauryn Hill presentó un homenaje a D’Angelo, con quien nunca pudo cantar Nothing Even Matters en vivo. La artista fue acompañada por Chaka Khan, Wyclef Jean, Jon Batiste y John Legend, cerrando con Killing Me Softly, pieza que marcó época con The Fugees.

Según se informó, Bad Bunny se llevó tres premios en total, consolidando una victoria sin precedentes para la música en español. Con casi 20 mil millones de reproducciones en Spotify en el último año, su impacto sigue rompiendo barreras. El reconocimiento al álbum del año fue dedicado a quienes enfrentan pérdidas y siguen adelante con fortaleza.

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